Historia de la sociología urbana


Una de las consecuencias sociales más importantes de la industrialización es el desarrollo de organizaciones formales, con un carácter dinámico, un nuevo tipo de relaciones internas y externas y una mayor movilidad horizontal y vertical.

Con relación al concepto de organización, al menos en lo que se refiere a la empresa, no está exento de cierta ambigüedad. Esto se debe, por un lado, a que han sido numerosos los científicos que, desde diversas áreas del conocimiento, se han interesado por el estudio de las organizaciones, de manera que “el campo de las organizaciones es un campo dividido, invadido por diversos enfoques teóricos y entre diversos sistemas.

Ha sido en los últimos años cuando se ha desarrollado un fuerte debate académico, centrado a partir de 1980 en las corrientes modernistas y postmodernistas. Heydebrand sugiere que estamos siendo testigos del nacimiento de una organización formal postweberiana.

Podemos asumir, como punto de partida, en un empeño por superar concepciones demasiado managerialistas, la definición de Morgan: la organización es una entidad social que “implica la armonización de recursos humanos y materiales en un mecanismo coordinado y controlado para conseguir determinados objetivos, que no se pueden conseguir de otra manera”

El interés creciente por la empresa como organización se debe también a la necesidad de generar en su interior unas relaciones nuevas que sirvan de punto de apoyo para superar la concepción de la empresa como un lugar de simple producción y se convierta en una actividad económica y social al servicio del hombre y de la comunidad. La urgencia de proseguir en esta línea nace del agotamiento del Scientific Management taylorista, del avance de las ciencias humanas, sobre todo la psicología social y la sociología de la organización y de las exigencias de las nuevas tecnologías.


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